La Evaluación del Impacto Ambiental (EIA) vs. la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE)

La EIA es una herramienta que implanta una normativa de prevención para la protección medioambiental de un espacio determinado, analizando las consecuencias ambientales, los impactos económicos y los sociales. Los titulares de proyectos que afecten al medio deben presentar un estudio del impacto ambiental del plan para conocer los posibles efectos sobre el entorno –ya sean positivos o negativos– y a la vez incluir propuestas de medidas de corrección para compensar los posibles efectos negativos que se puedan provocar. La intención principal de estos estudios es conocer con anterioridad esos posibles impactos que puedan generar el desarrollo de ciertas acciones.



Por otro lado, mientras que la EIA es aplicada a proyectos específicos, la EAE es aplicada a políticas, planes y programas, permitiendo visualizar los impactos ambientales acumulativos y poner condiciones anticipadas a tener en cuenta en futuras EIA de otras maniobras concretas.





Como ejemplo de malas acciones, podemos ver el aeropuerto de Castellón, en España; denunciado en varias ocasiones por diferentes entidades e instituciones por no respetar la EIA. Ya en 2003, la Comisión Europea advirtió a España que debían evaluarse todas las repercusiones de la construcción del aeropuerto de acuerdo con las directivas de EIA, sin embargo, posteriormente, abrió un procedimiento de infracción porque las obras se empezaron a realizar sin haber estudiado el impacto sobre la fauna de la zona, y las pruebas presentadas de estudio no eran suficientes. Ecologistas en Acción denunció en el 2005 la exigencia de paralización de obras al Ministerio de Fomento –debido a que en la zona habitan aves amenazadas–, y esta fue aceptada; paralizando la obra durante cinco meses, tras los cuales el aeropuerto siguió construyéndose; finalizando las obras en el año 2008



Muy pocos vuelos se realizaron, y a finales del 2012 el aeropuerto fue cerrado. Recientemente, en 2015, un grupo chino compró el aeropuerto de Ciudad Real, que siguió en años anteriores el desastroso futuro del de Castellón, por 10.000 euros a través de una subasta, puesto que se encontraba en concurso de acreedores desde dos años antes de cerrar sus puertas. Actualmente, ya hay vuelos comerciales en el aeropuerto, pero desafortunadamente no se puede encontrar más información relativa al cumplimiento o incumplimiento final de la EIA ; todo esto sin contar toda la información que se puede encontrar sobre investigaciones que exhiben o dejan caer acciones fraudulentas que envuelven la construcción de este aeropuerto


Gracias a estas limitaciones, podemos ver ejemplos, por otro lado, de impactos positivos, como los logros conseguidos por Ocean’s Dream Factory en Adeje.

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Se trata de un pequeño núcleo pesquero que, pese a la explosión demográfica de algunas zonas de alrededor como Playa Paraíso o La Caleta, no se ha visto afectado por el turismo, y mantiene una distribución geográfica muy similar a la que mantenía tiempo atrás. Esta zona se ha reconvertido –después de haber sufrido el efecto negativo de la pesca, las plagas de erizos Lima y basura– en una zona de rico valor submarino y en una reserva en miniatura de especies en peligro; gracias al proyecto M.A.R.E.S. (Manejo de Áreas Reservadas y Ecosistemas para la Sostenibilidad) llevado a cabo por la organización sin ánimo de lucro Océano Sostenible, en colaboración –inicialmente– con el centro de buceo local The Ocean Dreams Factory y –posteriormente– con el centro de buceo FlyOver, desarrollando la creación del primer SeaLab Europeo como herramienta fundamental –y proyecto educativo– para dar a conocer el valor del mar y para tratar de sensibilizar a la gente con el medioambiente. Este proyecto M.A.R.E.S. encaja dentro del marco de la gestión integral de las áreas litorales (GIAL); aunque en este caso se enfoque de forma casi exclusiva en el lado marino.



Gracias a estas acciones pasadas y presentes, se han restaurado más de 100.000 metros cuadrados del enclave submarino de este paraje. Anteriormente, se había tratado de rescatar el fondo submarino mediante otras iniciativas, pero fallaban por cuestiones básicas como la financiación, puesto que este control requiere de muchas inmersiones y observación del entorno. En esta ocasión ha sido posible gracias a la propuesta de plan de autofinanciación desarrollada por esta asociación en colaboración con los centros de buceo, se utiliza la colaboración de visitantes/turistas para conseguir los requerimientos necesarios y poder seguir operando con la finalidad de proteger y mantener el entorno.


Esta novedad incluye la participación e involucración de los turistas/visitantes que van a practicar buceo –tanto los expertos, como los novatos acompañados en todo momento por un instructor en la modalidad fly over–, a los que se les propone realizar actividades de fotografía, recolección de datos, observación de comportamientos de la fauna, recuento de especies… El proyecto cuenta con el apoyo de entidades como el Ayuntamiento de Adeje, Turismo de Tenerife y National Geographic; además de la colaboración de la Fundación Loro Parque y con el Ministerio de Medio Ambiente. Además, el 10% de los beneficios de esta actividad se destina a financiar y gestionar las actividades de la organización Océano Sostenible a nivel educativo, de conservación y de captación de visitantes comprometidos.


Se trata de una actividad diferente, que permite a la zona diferenciarse e innovar. Además, predica con el propósito de la ONU-PNMUCA/OMT de aplicar la sostenibilidad a cualquier forma de turismo para ser más sostenibles. Paralelamente, trata de solventar las negatividades de la huella humana mediante la educación tanto a locales como a visitantes, implicándolos en el proceso y haciéndolos participar como actores relevantes que son; a su vez, atrae el turismo responsable o sostenible, que a la vez se convierte en motor de desarrollo de la zona, ya que es gracias a la acción de este tipo de turistas y al financiamiento extraído del gasto turístico que esta zona se mantiene.



El pilar político-institucional es notable en este caso por el apoyo y colaboración de los entes institucionales hacia la iniciativa. Además, podemos decir que, a pesar de esas amenazas, la zona se ha convertido en un espacio competitivo puesto que mejorando los recursos naturales, mejoran las condiciones de vida de los lugareños y hacen aumentar los visitantes así como el gasto turístico.


Pese a la recuperación de la zona y al apoyo institucional, desafortunadamente todavía podemos encontrar una serie de amenazas a la reserva, como son otras empresas de buceo que no siempre mantienen principios sostenibles y respetuosos –como el feeding a animales y la pesca–. Esto puede producirse por alguna pequeña carencia de pautas y de políticas o despliegue de seguridad proteccionistas con el lugar en su GIAL.


Se puede decir que de forma general, se dan algunas de las pautas para un turismo responsable propuestas en referencia al municipio –aunque se trate de la zona litoral–, como son la información al turista de los valores naturales, la utilización del territorio de acuerdo a los valores naturales y la protección de las especies vulnerables; y en referencia a la actividad recreativa, como son evitar al máximo el impacto sobre el medio acuático, organizando actividades que permitan descubrir los valores y evitar los impactos negativos en las actividades.


Nuestra pregunta es, ¿cómo podemos involucrar a la planta hotelera de los destinos turísticos para que sean capaces de promover un turismo responsable y acorde con los límites de sus zonas?

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